Lunes , Mayo 29 2017

Empordà: el fin de semana perfecto

Viernes noche

Irse de fin de semana significa llegar tarde y cansados el viernes por la noche, después de un día de trabajo que empezó a esas remotas siete de la mañana. Por eso lo mejor es tomárselo con calma, conducir unos pocos quilómetros desde El Pati de l’Albera hasta Peralada y hacer un poco de tapeo en El Grill del Celler, justo enfrente del recinto del castillo.

Peralada
Castillo de Peralada

Sábado

Ya recuperados después de una buena dormida, y del energético desayuno que sirve Roberto en la terraza de la casa, toca empezar a disfrutar del Empordà. Una de las mejores cosas de estar alojados en esta acogedora casa rural es descubrir el interior de la comarca, una zona muy desconocida y de fuerte contraste con la costa, siempre tan llena de turistas.

Con las pilas cargadas, y antes de que el sol esté demasiado alto y empiece a apretar el calor, nada como un poco de ejercicio. La zona está llena de dólmenes y existen varias rutas trazadas por el territorio, algunas de ellas para realizarse a pie. Os recomiendo hacer la ruta megalítica que parte de Sant Climent mismo, de 2h y media de duración, que permite ver varios dólmenes y menhires, a la vez que se disfruta del fantástico paisaje mediterráneo de la zona.

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Dolmen en la ruta megalítica de Sant Climent Sescebes

La ruta pasa por los viñedos de la finca Can Torres. A diferencia de muchas otras bodegas de la DO Empordà, Can Torres produce vinos naturales, en el sentido más genuino de la palabra, sin usar aditivos químicos, hasta el punto que contienen únicamente los sulfatos que el propio caldo produce al fermentar, con niveles tan bajos que son incluso difíciles de medir. Vale muchísimo la pena visitar los viñedos en una de las visitas guiadas que se ofrecen en la finca, para descubrir y entender exactamente el proceso de elaboración y las diferencias que esta elaboración 100% natural tiene respecto de las bodegas que producen vinos con mayor tratamiento.

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Los viñedos de Can Torres
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La finca de Can Torres

Una de las posibilidades que mejor puede encajar en nuestra ruta megalítica es una de estas visitas por la finca con un aperitivo en la bodega para probar alguno de sus vinos acompañados con un tentempié. Sin duda una forma combinación excelente para disfrutar no sólo de ese paisaje del que los dueños de estos viñedos son custodios, sino también del producto que ofrece este maravilloso entorno.

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Vinos de elaboración 100% natural de la bodega de Can Torres
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La antigua bodega de Can Torres, donde hoy se realizan las catas

Terminada esta mañana tan rural, os propongo un cambio radical para la tarde. Con una hora de coche pasamos del corazón del Alt Empordà a una de las zonas más bonitas del Baix Empordà: Calella de Palafrugell. El paisaje es ahora completamente distinto, pues se trata de un pequeño pueblo de pescadores encajonado en una pequeña cala. Aunque ahora está lleno de veraneantes, el pueblo sigue manteniendo su encanto, sobre todo si optáis —este es sin duda mi consejo— por pasar este fin de semana en el Empordà durante la temporada baja, en primavera o en las primeras semanas de otoño.

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El Mediterráneo, desde el camí de Ronda en Calella de Palafrugell
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Les voltes de Calella de Palafrugell

Aunque hay muchos restaurantes recomendables (el Fiego o Tragamar son dos de mis favoritos), nosotros optamos por La Blava, un pequeño restaurante situado en las famosas voltes de Calella, con un ambiente muy acogedor y una cocina fresca y de calidad. Detalle: si conseguís una mesa al lado de la ventana, la experiencia es todavía mejor.

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Chipirones en el restaurante La Blava de Calella de Palafrugell

Para bajar la comida, lo mejor es un paseo por la playa, incluso una pequeña siesta. Y si estamos en Calella no hay que dejarse perder el faro de Sant Sebastià, justo después de Llafranc, con unas vistas espectaculares sobre el Mediterráneo.

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El faro de Sant Sebastià

Igual que su vecino del norte, el Baix Empordà combina paisaje, naturaleza y cultura, y es por eso que tras un día al aire libre la tarde puede ocuparla una visita al castillo de Púbol, situado a poco rato en coche desde Calella. Se trata de la residencia de Salvador Dalí y su esposa Gala, un castillo que el artista regaló a su amada y que está decorado con muebles y ajuar de la época, incluido el pequeño taller que tenía el pintor. Allí se encuentran sus famosas esculturas de elefantes de patas larguísimas, y también las dos tumbas en la que la pareja tenía que descansar eternamente cogida de la mano; allí fue enterrada Gala, en efecto, pero poco antes de morir Dalí decidió que prefería ser enterrado en su Figueres natal.

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Escultura del jardín del castillo de Púbol

Cierro este sábado tan completo y variado con una cena en uno de los mejores restaurantes del Empordà: el Ibèric, en Ullastret. En verano, si no llegáis muy tarde, podéis incluso visitar los restos arqueológicos del antiguo poblado ibérico, antaño habitado por los indigetas, uno de los pueblos que vivían en la zona antes de la llegada de los romanos.

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Muralla del poblado ibérico de Ullastret

En cuanto al restaurante Ibèric, la casa tiene dos especialidades que no hay que perderse: los caracoles y el pescado. Os recomiendo que pidáis los caracoles como entrante; se trata de un plato típico de Catalunya, sin duda muy peculiar, aunque en pocos sitios se preparan tan bien como en el Ibèric. Y en cuanto al pescado, personalmente soy una incondicional de la caldereta de bogavante, no os aconsejaría que os la dejarais perder.

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Caracoles en el restaurante Ibèric de Ullastret

Al salir, visto que hay que conducir un buen trecho de vuelta a Sant Climent Sescebes, os recomiendo dar un paseo por el pueblo para facilitar la digestión y la conducción (en mi familia es casi una tradición milenaria y de momento siempre hemos llegado sanos a casa): el pueblo es de lo más tranquilo y acogedor, y el fresco de la noche sin duda ayuda a bajar la comida y el vino.

De nuevo la noche, de nuevo ese cielo espectacular de Sant Climent, y de nuevo un potente desayuno en la terraza. La vida a veces es sencillamente deliciosa.

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Terraza de la casa rural El Pati de l’Albera

Para el domingo, vuelvo a optar por una mañana de lo más sano, con algo de deporte (hay que compensar estas alegrías que le estamos dando a nuestro paladar). La ruta transpirenaica, que atraviesa los Pirineos desde el Mediterráneo hasta el Cantábrico, pasa justo por esta zona. La ruta puede hacerse a pie, en quad, en bici… mi opción es alquilar una mountain bike y hacer algunos quilómetros, disfrutando del buen tiempo, del ejercicio y del paisaje.

Y, sin duda, no puede cerrarse un fin de semana en el Empordà sin visitar el famoso museo de Dalí en Figueres. Es mi recomendación para la tarde de domingo, antes de coger el coche y regresar a casa. Para los amantes del arte, poco hay que decir; pero para aquellos a los que os cuesta algo más encerraros en un museo, el arte de Dalí es, precisamente, de lo más surrealista, y la visita resulta muy dinámica e interesante. Y es que muchas de sus obras cambian completamente según se miren de cerca o de lejos: una puede ser un salón o una cara, otra es un trozo de pan y un retrato del padre del artista… Con Salvador Dalí el aburrimiento no existe, y la experiencia es un buen punto y final a este increíble fin de semana.

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‘La persistencia de la memoria’, de Salvador Dalí
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‘El cesto del pan’, de Salvador Dalí

Y es que, si algo tiene este pequeño país que es Catalunya, es que en poco espacio hay cosas tan variadas que no hace falta coger el avión para pasar un gran fin de semana, sino que a dos horas de coche tenemos regiones que, como el Empordà, ofrecen un sinfín de actividades para un fin de semana ideal para desconectar y disfrutar en familia, en pareja o entre amigos.

 

(Lee aquí mi artículo sobre la casa rural El Pati de l’Albera, en el Alt Empordà)

Acerca de Blanca Rodríguez Belló

Blanca Rodríguez Belló
Me encanta viajar, y una de las cosas que más me gustan cuando viajo es que alguien del lugar me muestre su ciudad. Esto es lo que intentaré hacer con este blog. Soy de Barcelona y tras 25 años de cenas, museos, copas y paseos románticos, me dispongo a hablaros de mi ciudad. Barcelona y yo es justamente esto: cómo es mi Barcelona, a qué sitios me gusta ir, qué hago cuando voy aquí o allí, qué historias se esconden en cada barrio, cuáles son las fiestas que se celebran en la ciudad. Espero que lo que escriba os sirva para sacar mayor partido a vuestros viajes y que acabéis amando esta ciudad tanto como yo la amo. Podéis contactarme en blanca@laotraruta.net

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